2025 es el mejor año para iniciar una marca

Por qué el 95% de las empresas está perdiendo la guerra de la inteligencia artificial

Descripción de la publicación.

Hugo Cano

1/15/20264 min read

En los salones de juntas de las corporaciones latinoamericanas, desde São Paulo hasta Ciudad de México, el aire está cargado de una mezcla peculiar de ansiedad y optimismo tecnológico. Se habla de la Inteligencia Artificial (IA) no como una herramienta, sino como una suerte de oráculo moderno capaz de sanar balances de resultados (P&L) y optimizar el CAPEX con solo un clic. Sin embargo, detrás de la retórica del "mañana es hoy", las cifras nos cuentan una historia mucho más sobria y, para muchos, brutal.

Estamos viviendo lo que McKinsey describe como un ajuste de cuentas de la IA (AI reckoning). Tras una inversión global que superó los 250 mil millones de dólares solo en 2024, la realidad es que la mayoría de las organizaciones están atrapadas en una parálisis de experimentación.

La brecha de valor: El club del 5%

Según el estudio global Build for the Future 2025 de Boston Consulting Group (BCG), la distancia entre las empresas que están capturando valor real y el resto no solo es amplia, sino que se está volviendo insalvable. Solo un 5% de las empresas califican como "preparadas para el futuro" (future-built), mientras que un abrumador 60% apenas tiene algo que mostrar tras sus inversiones.

Esta no es una diferencia marginal de productividad. Las empresas del "Club del 5%" están operando en una liga distinta:

  • Registran 1,7 veces más crecimiento en ingresos que sus competidores rezagados.

  • Sus márgenes EBIT son 1,6 veces mayores.

  • Han logrado un retorno total al accionista (TSR) 3,6 veces superior.

¿Cómo es posible que, con acceso a los mismos modelos de lenguaje y proveedores de nube, el 95% de las organizaciones esté fallando? La respuesta no está en el código, sino en la arquitectura de las decisiones.

El "Bucle del Piloto" y el error del incrementalismo

La mayoría de los CEOs han cometido el error de tratar la IA como un proyecto de TI o una mejora incremental, delegando la responsabilidad a mandos medios que, a menudo, temen el impacto de la tecnología en sus propios roles. Esto ha generado lo que llamamos el Bucle del Piloto (Pilot Loop): una proliferación de pruebas de concepto desconectadas que consumen recursos sin generar un impacto coordinado en el negocio.

El problema fundamental es el enfoque "cost-first". Mientras las empresas mediocres buscan automatizar tareas aisladas para reducir costos, los líderes están utilizando la IA para la reinvención estratégica. No se trata de hacer lo mismo un poco más rápido; se trata de preguntarse qué es lo que realmente diferencia al negocio y cómo la IA puede rediseñar ese valor.

Para las empresas en Latinoamérica, este desafío es doble. Con una informalidad laboral que alcanza el 56% en la región y brechas significativas en infraestructura de centros de datos, no podemos permitirnos el lujo del desperdicio tecnológico. La IA debe ser el tejido conectivo que solucione problemas estructurales de productividad, no un accesorio de marketing.

El salto a la era agéntica: de chatbots a operadores de flujo

Si 2023 y 2024 fueron los años de la curiosidad por el lenguaje, 2025 es el año de la agencia. Estamos transitando de los sistemas que responden conversaciones a sistemas que ejecutan flujos de trabajo de manera autónoma.

Los Agentes de IA ya no son ciencia ficción. Son sistemas capaces de razonar, planificar y actuar sin supervisión constante, integrándose directamente en procesos críticos como la gestión de la cadena de suministro, la suscripción de seguros o la atención al cliente compleja. Para el cierre de 2025, se estima que estos agentes representarán el 17% del valor total de la IA, una cifra que escalará al 29% para 2028.

La diferencia clave es que un agente no se "instala" sobre un proceso viejo. Implementar IA agéntica requiere rediseñar el flujo de trabajo de extremo a extremo. Las empresas de alto desempeño son tres veces más propensas a rediseñar sus procesos que a simplemente añadir una capa de IA sobre sus workflows legados.

El contexto latinoamericano: ¿Oportunidad o nueva dependencia?

Para nuestra región, la IA se proyecta como un motor que podría aportar hasta el 5,4% del PIB para 2030. Sin embargo, la realidad de nuestra infraestructura es precaria en comparación con el norte global. Mientras que Norteamérica y Europa concentran la mayoría de los centros de datos, Latinoamérica sigue luchando con políticas de soberanía de datos y marcos regulatorios fragmentados que pueden asfixiar la innovación.

La competitividad en México, Brasil o Colombia no vendrá de intentar construir modelos fundacionales desde cero (una batalla de CAPEX casi imposible de ganar), sino de la localización y adaptación práctica. El valor real para el C-Suite regional está en las aplicaciones de "última milla" que resuelven fricciones específicas de nuestros mercados: desde el acceso al crédito hasta la eficiencia en agronegocios.

Conclusión para el C-Suite: la hoja de ruta del valor

Si usted es un CEO, CFO o COO que siente que su inversión en IA se está diluyendo en el ruido, es momento de volver a lo fundamental. El éxito en la economía de la IA no es un problema de software, es un problema de diseño organizacional. Basado en las estrategias de las empresas líderes, estas son las acciones imperativas:

  1. Liderar desde la estrategia, no desde TI: La IA debe ser una ambición multi-anual dirigida por la alta dirección, con objetivos claros de ingresos y márgenes, no solo de eficiencia operativa.

  2. Rediseñar, no parchear: Priorice la reinvención de flujos de trabajo centrales (ventas, manufactura, I+D) en lugar de automatizar tareas periféricas. El 70% del valor de la IA reside en el "core" del negocio.

  3. Gobernanza como acelerador: La junta directiva debe ser fluida en IA, no para entender el código, sino para definir la postura competitiva de la empresa frente a la disrupción

  4. Inversión en talento y upskilling: Los líderes capacitan a más del 50% de su fuerza laboral, no solo a los ingenieros. El objetivo es una colaboración armónica entre humanos y agentes digitales

  5. Infraestructura de datos sólida: Sin datos confiables y una arquitectura modular e interoperable, cualquier intento de escalar agentes será un fracaso costoso.

La ventana de oportunidad para cerrar la brecha de valor se está cerrando. Aquellos que sigan tratando a la IA como un experimento de bajo riesgo despertarán en 2026 descubriendo que sus competidores no solo son más eficientes, sino que han rediseñado las reglas del mercado.